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Energía a debate, Julio-Agosto 2008

 

Gas natural licuado (GNL), hacia un mercado global

 

Con una mayor oferta y demanda, los mercados de comercialización
del GNL están comenzando a mostrar cambios radicales en su forma de
operar. Es probable que los precios del gas aumenten y se tornen más volátiles.

 

Gerardo BazÁn GonzÁlez*

 

Desde sus orígenes, hace más de 40 años, la industria del gas natural licuado (GNL) se creó para resolver problemas puntuales en el abasto de gas natural en algunas regiones del mundo. Sin embargo, recientemente se han presentado una serie de cambios estructurales que están transformado una industria disponible hasta hace poco tiempo para unos cuantos, convirtiéndola en una fuente “confiable” de energía, en la que muchos países están apostando para su desarrollo y crecimiento.

Sin embargo, la industria del gas natural está sujeta a serias incertidumbres hoy en día. De acuerdo a los expertos, los precios y las condiciones del mercado del gas en cada región del mundo se verán influenciados cada vez más por las condiciones en otros mercados regionales, debido a la creciente utilización del GNL, que genera interacción entre mercados, y a los nuevos esquemas de comercialización del GNL.

Los principios básicos de la industria del GNL son sencillos. El gas natural se produce en regiones con grandes reservas, pero con un mercado local con poca demanda. Se enfría a -162°C hasta el cambio de fase gaseosa a fase líquida, se coloca en grandes buques metaneros, térmicamente aislados, y se envía a su destino.  Una vez que llega ahí, el gas en fase líquida se calienta hasta regresarlo a su fase gaseosa original y, finalmente, éste se inyecta a los sistemas tradicionales de distribución. El principio puede parecer sencillo, pero hasta hace poco tiempo, la complejidad de estos procesos y sus altos costos asociados lo hacían accesible sólo para unos cuantos países. A esto hay que añadir la complejidad de los contratos comerciales, que cubren el alto riesgo de los inversionistas. De hecho, es una práctica común de la industria establecer contratos a largo plazo, lo suficientemente rígidos como para considerar a la cadenas de distribución como “ductos virtuales” entre los centros de licuefacción y los centros de regasificación, a pesar de estar separados por miles de kilómetros a través del océano.

Sin embargo, después de casi cuatro décadas, y a medida que la industria entra en una etapa de maduración, se están presentando una serie de factores que impulsan el desarrollo y el uso masivo del GNL: la reducción de los costos de desarrollo y transporte, la entrada de nuevos participantes a los mercados de distribución y la incorporación de mayor flexibilidad en los contratos de adquisición.

 

 

En los últimos 10 años, de acuerdo al Gas Technology Institute, los costos de licuefacción del gas han disminuido en 50%, y de forma similar, los costos de construcción de los buques metaneros han descendido casi un 50%, en comparación con la década de los ochentas. Como resultado de esto, el GNL se puede llevar a los mercados a un costo de aproximadamente 3.5 dólares por millón de BTU.

 Con relación a la entrada de nuevos jugadores en el mercado, se puede destacar que, recientemente, Qatar ha desplazado a Indonesia como el principal productor de GNL en el mundo. Inclusive, se estima que, para finales de 2008, Qatar representará casi una tercera parte de la producción mundial de GNL. Además, en 2007, Guinea Ecuatorial y Noruega comenzaron a exportar GNL, y se estima que Rusia, Venezuela, Irán, Yemen y Perú, entre otros, se unan a los países exportadores en los próximos tres años.

Pero el factor que posiblemente ejercerá mayor influencia en el mercado del GNL y que pudiera repercutir en el mercado global del gas natural, es la flexibilización de los nuevos contratos de suministro.  Con una mayor oferta y demanda, los mercados de comercialización del GNL están comenzando a mostrar cambios radicales en su forma de operar. Tradicionalmente, la industria del GNL ha estado dominada por contratos a largo plazo. Sin embargo, hoy en día, más del 10% de los nuevos contratos de suministro son a corto plazo e inclusive mediante contratos tipo “spot”, ofrecidos al mejor postor, lo que ha contribuido al arbitraje entre mercados regionales.

 

 

En 2006, se comercializaron en el mundo 7,500 billones de pies cúbicos (bpc) de GNL. Para 2010, la Agencia Internacional de Energía estima que la comercialización llegará a 12,700 bpc y potencialmente para 2015 esta cifra podría llegar a 21,200 bpc, lo que equivaldría a un incremento de la producción de más de 150% en menos de diez años. Bajo esta premisa, para el 2015 el GNL proveerá casi un cuarto de la demanda de gas en países de la OCDE. No obstante, prácticamente todas las expectativas y proyecciones para el GNL asumen que el abasto y movimiento de este producto no será un problema, lo cual podría no ser cierto.

En el mediano y largo plazo, el mercado del gas natural se verá cada vez más influenciada por la industria del GNL. La creciente participación del GNL en las carteras energéticas y la dilución de “fronteras”, con la posibilidad de adquirir gas natural prácticamente de cualquier parte del mundo, contribuirán en gran medida a crear un mercado global de gas natural. Sin embargo, en el futuro próximo, la industria del GNL enfrenta cuatro retos principales: acceso a grandes reservas de gas natural, altos costos de materias primas (tanto del propio gas como de acero y otros insumos), disponibilidad de contratistas capaces de llevar a cabo grandes proyectos bajo condiciones adversas y personal altamente capacitado, por lo que asumir que esta industria pueda crecer y desarrollarse sin contratiempos puede ser un error.

En los años por venir, el mercado del gas natural enfrentará cambios importantes. Es muy probable que los precios del gas se incrementen y se tornen más volátiles, al tiempo que los países se vuelven más interdependientes del comercio interregional.  Norteamérica, tradicionalmente, depende del comercio de gas a través de ductos; sin embargo, ya se está preparando para importar GNL tanto por el Pacífico como por el Atlántico. Asia es una región que depende fuertemente del GNL y no deja de incrementar su demanda por este producto, por lo que el número de consumidores de GNL en el Pacífico aumentará rápidamente.  Europa, por su parte, importará cada vez mayores volúmenes de gas natural, tanto en la forma de GNL como a través de ductos. De esta forma, lo que suceda en una región comenzará a afectar a los mercados globales del gas natural.

 

 

Para el caso específico de México, el GNL apenas hizo su aparición, de manera comercial, en 2006, con la entrada en operación de la terminal regasificadora de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Altamira, Tamaulipas, la cual procesa gas licuado proveniente de Nigeria, Qatar, Egipto y Trinidad y Tobago.  Durante 2007, la regasificación efectuada en esta terminal alcanzó un volumen de 340 millones de pies cúbicos diarios (mmpcd), lo cual representó el 29% de las importaciones de gas natural en el país. Además, en los próximos años, se estima que con la entrada en operación de varias terminales regasificadoras en México, la participación del GNL en las importaciones totales de gas natural crecerá significativamente. Por lo pronto, ya entró en operación la segunda terminal, en Ensenada, Baja California, y se prevé el inicio de operaciones de la tercera terminal, en Manzanillo, Colima, en el año 2011.

En 2007 la demanda de gas natural en México se ubicó alrededor de los 6,150 mmpcd y, de acuerdo a las estimaciones de la Secretaría de Energía, para el año 2016 esta demanda superará los 9,000 mmpcd. El sector eléctrico representará el 61% de ese consumo. Por otra parte, en 2007 la oferta nacional de gas se ubicó cerca de los 5,000 mmpcd. Se estima que, bajo los escenarios más optimistas, la oferta nacional alcanzará los 7,600 mmpcd en 2016.  Este diferencial entre oferta y demanda tendrá que ser balanceado con importaciones, las cuales superarían los 2,600 mmpcd y de las cuales 77% provendrían del GNL.

Al entrar México al mercado global de GNL, en un futuro próximo la creciente demanda de gas natural en regiones que alguna vez consideramos lejanas y ajenas a nuestra realidad en cuanto a abasto y precio, podrá tener un impacto considerable en nuestro mercado. En México, el sector energético está apostando fuertemente al gas natural, especialmente para el consumo de la industria eléctrica. Sin embargo, esta apuesta conlleva ciertos riesgos. Por un lado, la cartera que sustenta la oferta de gas natural depende del éxito de proyectos de exploración y producción en el país y, por otro lado, con la creciente participación del GNL en las carteras energéticas del mundo, se incorporan nuevas variables a los mercados locales: interdependencia de los mercados regionales, mayor volatilidad en los precios y mayor demanda. Por lo tanto, resulta imprescindible incorporar las nuevas condiciones de los mercados globales a las evaluaciones de los mercados regionales y locales.

 

* Ingeniero del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, maestro en Administración de Proyectos por la Universidad de Birmingham y maestro en Economía y Finanzas, con especialización en Energía, por la Universidad de Manchester. Actualmente se desempeña como asesor de la Dirección General de Petróleos Mexicanos (gbazan@dg.pemex.com).

 

Energía a Debate es una revista bimestral de análisis y opinión de temas energéticos,
editada por: Mundi Comunicaciones, S.A. de C.V.